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"El viernes desperté ya a las seis. Era comprensible, pues fue el día de mi cumpleaños", así inicia el clásico libro de la pequeña Ana Frank.
Su diario fue escrito en un pequeño escritorio de madera y sobre una silla, también de madera, con un forro desgastado por los años y por uso.
El escritorio y la habitación donde Ana Frank se refugió con su familia para evitar ser llevados a los campos de concentración, fue reconstruida en el Centro Cultura Tijuana (Cecut).
La habitación será inaugurada hoy, dentro del inicio de una serie de exposiciones bajo el título Holocausto. Recordemos por siempre.
En el Cecut dará inicio la serie de actividades en torno al Día Internacional de Conmemoración en memoria de las víctimas del Holocausto, a realizarse hasta el próximo 25 de febrero.
Parte importante de este esfuerzo por mostrar al público lo que el pueblo judío padeció en la Alemania nazi, es la reconstrucción de La casa de Ana Frank, la cual forma parte de las cinco colecciones fotográficas que documentan este trágico suceso histórico.
Ana y su familia permanecieron escondidos de 1942 a 1944, periodo en el que documentó en un diario la angustia vivida al ser perseguidos por los nazis. Ana murió en 1945 en el campo de concentración de Bergen-Belsen. Su diario fue encontrado en el escondite que habitó durante dos años.
La reconstrucción de este escondite conocido como La casa de Ana Frank, se exhibirá en el vestíbulo del edificio central del CECUT a partir de este jueves 4 de febrero.
La casa se ubicaba en el edificio de Prinsengracht 263, donde Otto Frank, padre de Ana, mantenía su empresa. El refugio se encontraba en una sección desocupada de la empresa, la parte trasera. Mientras la casa seguía funcionando normalmente en la parte delantera del edificio, los escondidos se hallaban en la "casa de atrás".
"Como refugio, la 'casa de atrás' es ideal; aunque hay humedad y está toda inclinada, estoy segura de que en todo Amsterdam, y quizá hasta en toda Holanda, no hay otro escondite tan confortable como el que hemos instalado aquí". (Fragmento de El diario de Ana Frank).
En 1954, el edificio de Prinsengracht 263 deja de ser propiedad de Otto Frank, para pertenecer a la empresa Berghaus. Luego de planes para derribarlo, y tras protestas de la población de Amsterdam, en enero de 1957 las autoridades municipales ofrecen a Berghaus un predio alternativo para establecerse. De este modo, el proyecto de demolición queda archivado.
El 3 de mayo de 1960, el refugio queda oficialmente abierto al público. En la antigua "casa de adelante", donde trabajaban los protectores, se crea un espacio para organizar charlas, cursos y conferencias. A finales de la década de los noventa, la "casa de adelante" se restituye en la mayor medida posible a la situación existente durante la estancia de la familia Frank en el refugio, fungiendo como museo.
En la actualidad, a casi 50 años de la inauguración oficial, la Casa de Ana Frank recibe anualmente a alrededor de 1 millón de visitantes procedentes de todo el mundo.
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